Te explicamos qué es el design thinking, cuál es su proceso y cómo aplicarlo

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Tener una idea para resolver un problema, elaborar un prototipo y ponerlo a prueba. ¿Te parecen conocidos esos pasos? Es el design thinking es un término cada vez más frecuente en las grandes empresas.

Imagina resolver problemas aplicando las premisas del diseño en áreas cómo la estrategia y la innovación. Justo eso es lo que hacen muchas de las empresas de éxito en la actualidad. Valiéndose de las herramientas del diseño, mejoran drásticamente los procesos de innovación de productos y servicios, logrando un progreso significativo.

El diseño se ha convertido en el factor sorpresa que permite que los productos y servicios sean más eficientes y atractivos para sus usuarios. Sabiendo esto, las empresas han adquirido un pensamiento enfocado al diseño para la resolución de problemas en diferentes áreas, dando origen al design thinking.

¿Qué es el design thinking?

Aquí te mostraremos qué es el design thinking y cómo está cambiando la forma en que se desarrollan soluciones innovadoras para satisfacer necesidades. El concepto cada vez es más popular, recomendado con mucha frecuencia como herramienta imprescindible para satisfacer a los clientes o resolver problemas internos.

La definición

El Design Thinking (DT) es una metodología utilizada para resolver problemas complejos y poder encontrar soluciones efectivas para los clientes. La diferencia con respecto a otras metodologías está en su enfoque. La mentalidad detrás de esta herramienta no es enfocarse en el problema sino centrarse en las posibles soluciones.

Es una forma de trabajar proactiva y orientada a la acción. El diseño imagina un futuro posible y busca hacerlo realidad, es decir, no se queda en ideas abstractas o hipótesis sin comprobar. A pesar de que el DT se basa en la imaginación, la intuición, la lógica y el razonamiento, el resultado final es tangible y se puede poner a prueba para comprobar su efectividad.

Hay quienes se atreven a decir que más que una metodología, el design thinking es una disciplina y como tal comprende tanto la sensibilidad de quien la ejecuta como las metodologías propias del diseñador para lograr el objetivo planteado.

Diseño y design thinking no son lo mismo

Si bien es cierto que el DT debe su efectividad al basarse en el diseño como metodología para resolver problemas complejos, es un error decir que es lo mismo que el diseño por sí solo. Y la confusión se extiende hasta el entendimiento mismo de diseño como concepto.

El diseño va más allá de cómo luce un producto o servicio. Cuando se habla de diseño lo común es pensar en el aspecto físico cuando lo correcto es observar de qué forma funciona. Y es allí donde está la clave para que el diseño se convierta en una herramienta para resolver problemas.

Esto quiere decir qué mientras el diseño se encarga del cómo funcionan las cosas, el design thinking busca resolver problemas centrándose en la solución más factible. Para ello hace uso de un marco estructurado para entender cómo se puede contribuir a la innovación agregando valor para el cliente.

Enfoque práctico del design thinking

Otro aspecto importante para entender qué es el design thinking es su enfoque práctico.

Una metodología que involucra la creación de un prototipo es indiscutiblemente una forma práctica de resolver problemas y en esta ocasión tomando en cuenta las necesidades de los usuarios.

Pero antes de llegar al prototipo, es necesario pasar por una serie de fases que, aunque en principio puede parecer que se trata de un proceso lineal, la realidad es que es un proceso iterativo. La idea del DT es lograr un resultado verificable en un tiempo corto y para ello sigue una serie de procesos.

Empatía, definición y concepción son las primeras tres etapas del proceso. Hacen referencia a la parte teórica, donde se identifica el problema, quien lo sufre, se busca explorar como esa persona se siente y de esa forma se procede a definir el verdadero problema, concebir la posible solución y pasar a la parte práctica.

La elaboración del prototipo y la prueba son las dos fases posteriores y juntas componen la parte práctica de la metodología. En ellas no solo se construye un prototipo de la solución sino que se pone a prueba.

Ahora que sabes qué es el design thinking, lo interesante es que comprendas que el proceso no es lineal.

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En cualquiera de sus etapas pueden aparecer inconvenientes, descubrimientos o nuevas hipótesis que obliguen a retroceder y replantear de nuevo el proyecto.

¿Cuál es el proceso del design thinking?

Cuando se trata de resolver problemas complejos es necesario contar con herramientas lo suficientemente poderosas para poder intentar darles solución. Es aquí donde aparece el design thinking, una herramienta que proporciona un enfoque basado en la solución y no en el problema.

Cuál es el proceso del design thinking

Es este enfoque en el que hace que resulte tan útil su aplicación. No todos los problemas son sencillos de definir y en ocasiones ni si quiera se conoce de su existencia. Por ello, esta herramienta ayuda a comprender las necesidades humanas, empezando por crear lluvias de ideas para luego pasar a un enfoque práctico donde prototipos y pruebas dicen presente.

El design thinking exige poner manos a la obra en la búsqueda de una solución para los problemas identificados, pero ¿cuál es el proceso del design thinking?

Etapa 1: empatizar

La primera etapa del proceso busca crear una conexión empática con el problema para facilitar su entendimiento. Esto quiere decir que los responsables de llevar a cabo el proyecto deben obtener información sobre el problema utilizando la observación y la experiencia propia.

Qué es el design thinking, cuál es su proceso y cómo aplicarlo

Ser testigo y participe del problema facilita la comprensión personal y por ende se entiende mejor a los afectados. La empatía es entonces un proceso crucial para empezar a diseñar una posible solución, haciendo que se dejen de lado las suposiciones en frío, elaboradas desde una oficina, y pasando a ideas concretas basadas en la realidad.

Etapa 2: definición

La segunda etapa comienza con la organización y análisis de la información que se ha logrado recopilar en la primera etapa. Gracias a la observación de campo el equipo puede ahora sintetizar lo vivido y definir lo que se considera es el problema central. Lo ideal es definirlo teniendo en cuenta al ser humano como centro.

En palabras más sencillas, en lugar de definir el problema como un objetivo individual de la empresa que realiza el estudio, la idea es cambiar el enfoque. No es lo mismo decir –necesitamos incrementar en un 15% la cuota de mercado entre los más jóvenes– a definir el problema cómo: –los más jóvenes requieren de un producto que cumpla sus expectativas-.

Esta etapa es clave en el proceso de diseño pues de la definición es que se pueden identificar funciones, atributos y cualquier otro elemento necesario para resolver el problema.

Etapa 3: idear

A partir de aquí entra en juego la creatividad y es cuando los diseñadores y responsables del proyecto pueden comenzar a plantear ideas. Pensar de manera disruptiva para identificar nuevas soluciones es una obligación, así como empezar a enfocar el problema desde otras perspectivas.

Qué es el design thinking, cuál es su proceso y cómo aplicarlo

Técnicas cómo el brainstorming, mapas mentales, mejor/peor idea posible y otras, en sesiones que estimulen el pensamiento libre, son las que hacen posibles que se inicie esta tercera etapa. Luego de ello se debe identificar cual idea es la más viable y prometedora para poder pasar a la siguiente etapa.

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Etapa 4: prototipo

Para responder a la pregunta ¿cuál es el proceso del design thinking? es necesario saber que este se divide en dos: una parte analítica y otra práctica. En la cuarta etapa inicia la parte práctica y el equipo se pone manos a la obra para producir un prototipo funcional de la posible solución al problema.

Los prototipos deben ser funcionales porque la idea es que se puedan compartir, probar, pasar a otros departamentos y evaluar para poder verificar que cumpla con su cometido, así como para realizar ajustes y modificaciones en caso de ser necesario.

Luego de que esta etapa culmina, ya se conoce cuales son las limitaciones inherentes a su idea, así como el posible impacto que tendrá en el problema que quieren solucionar.

Etapa 5: prueba

Aunque en la etapa anterior se mencionan pruebas, estas no se hacen en el campo de estudio sino hasta esta etapa, utilizando lo aprendido con la creación del prototipo. Esta es la etapa final del diseño y la que termina de responder cuál es el proceso del design thinking.

Pero no por ser la última etapa significa que la tarea acaba allí. Luego de recopilar los resultados generados durante la prueba, se debe redefinir la solución del problema en base a ello, realizar modificaciones y buscar comprender mejor la problemática para saber si esa es la mejor forma de dar respuesta a la situación diagnosticada.

Una metodología que crece en popularidad en los últimos tiempos. El design thinking no es una moda sino una forma de resolver problemas que da resultados rápidos y eficientes.

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